El Karma, El Gurú Y El Sabio

Cada pensamiento y cada acción despide una vibración o rastro que es asociado
a un patrón energético de alta frecuencia del cuerpo energético de la persona.

El Karma, El Gurú Y El Sabio
P: ¿Podría explicar lo que entiende usted por karma?
R: Cada pensamiento y cada acción despide una vibración o rastro que es asociado
a un patrón energético de alta frecuencia del cuerpo energético de la persona. Este
interactúa con el mar de la conciencia, donde hay infinitos patrones de energía que
emanan de otros cuerpos energéticos. En este complejo mar de patrones
intrincados, se hacen selecciones que influyen en las decisiones y las direcciones de
la vida. Los patrones persistentes se refuerzan y son por tanto más dominantes. Las
interacciones que se originan así podrían compararse con la forma estructural de
una molécula, que determina con que otras moléculas es capaz de interactuar. Así,
pueden ser compatibles con unas formas moleculares e incompatibles con otras.
El cuerpo energético de cada persona lleva consigo un rastro histórico de
patrones, que persiste en el tiempo e influye en sus decisiones, en su conducta y en
sus sentimientos de atracción o repulsión.
Este cuerpo energético, que es la sede del sentido del ―Yo‖, existe
independientemente del cuerpo físico, como recordaría cualquiera que haya estado
fuera del cuerpo. Este ―cuerpo kármico‖ está constituido por los rastros
coleccionados por los posicionamientos.
El campo de la conciencia es un mar infinito de campos de energía que
interactúan con distintos niveles que se pueden calibrar. El destino del cuerpo
energético de un alma individual es por tanto similar a un objeto que flotara en el
espacio, o a un corcho en el mar, en el que su innata flotabilidad determina el nivel
en el cual se estabilizara y flotara.
Los reinos de existencia no materiales están compuestos por cuerpos de
energía de distintos niveles en las frecuencias del mar de la conciencia que tienden
a estabilizarse en reinos. Cada uno de estos reinos congrega a su alrededor un
campo de atracción. Cuando el cuerpo energético o alma, con su colección histórica
de frecuencias y patrones, se separa del cuerpo físico, gravita hasta alcanzar un
campo compatible o dominio. Estos campos constituyen las potencialidades u
opciones entre los distintos niveles de la vida posterior a la vida física, tales como los
infiernos, los purgatorios, los limbos o los cielos. Obviamente, para algunas almas,
existe también la oportunidad, la elección o el destino de optar por otra vida física. Si
preguntamos con la prueba muscular si esta es una representación bastante
acertada de la realidad espiritual, obtenemos un ―si‖, como respuesta.
La gente tiene opiniones definidas acerca de estos temas, y la cuestión de la
reencarnación se presta a muchas discusiones. Sin embargo, todas las religiones
coinciden en que el cuerpo de energía, tras la muerte física, asume un destino que
viene determinado por las acciones realizadas durante la vida física. Por tanto, el
destino está determinado principalmente por las decisiones espirituales y las
acciones que se hicieron, dándosele gran importancia a la intención, la
responsabilidad y el consentimiento de la Voluntad.
Espiritualmente hablando, que tenga lugar o no una verdadera reencarnación
física es en realidad una cuestión básicamente académica. Los principios y el
destino del cuerpo energético siguen siendo los mismos, tanto si reanuda la
existencia física como si continúa en un plano energético. Obviamente, el destino de
uno ira a mejor o empeorara en función de las elecciones que haya tornado la
voluntad espiritual. De los estudios de la naturaleza espiritual de la conciencia
parece desprenderse que la elección de reanudar una nueva vida humana física
podría estar determinada por los patrones innatos de esa alma en concreto. Más
importante es la interpretación y la comprensión de los factores que determinan el
destino del alma/ cuerpo energético y su destino después de la muerte física.
De los anteriores análisis e investigaciones espirituales, parece que el destino
último de uno es la consecuencia automática e impersonal de los patrones de
energía que han sido establecidos en el aura del cuerpo espiritual; por ejemplo, el
destino de una persona tras la muerte física es simplemente la consecuencia
inevitable de sus propias elecciones, y no una recompensa o un castigo que alguna
figura, energía o poder distribuya arbitrariamente. El ser en el infinito mar del Ser
gravita hacia su destino en virtud únicamente de su propia esencia. Esta es la
justicia absoluta de Dios Todopoderoso, que garantiza una absoluta justicia e
imparcialidad. El juicio es por tanto una mera invención semántica (como la
causalidad o el heliotropismo), que sirve como ―explicación‖ plausible que se deriva
de las suposiciones antropomórficas de la mente humana.
Cada persona determina su propio destino con absoluta justicia, en la medida
en que el destino espiritual de uno queda sellado y determinado por su propia mano
y sus acciones. Así, la justicia de Dios se lleva a cabo perfectamente auto-cumplida.
La humanidad, por tanto, tiene que asumir la responsabilidad de su propio destino y
dejar de culpar a Dios, a quien se le ha difamado injustamente. En realidad, el amor
de Dios, como el Sol, brilla igualmente para todos. Los dominios espirituales, si se
los comprende bien, adquieren pleno sentido, y ya no hacen falta invenciones ni
fantasías supersticiosas y antropomórficas para explicarlos.
La mayor parte de lo que se ha dicho hasta aquí está en consonancia con la
mayor parte de la información y la experiencia espiritual acumulada de la
humanidad. Si, espiritualmente, todo sucede como consecuencia del Libre Albedrío,
y no hay ―fuerzas‖ que ―causen‖ nada que no esté conforme con ello, entonces la
cuestión de la reencarnación física se clarifica. Si sucede, tendría que ser por
elección y asentimiento de la voluntad espiritual, y estaría determinada por las
propensiones ―kármicas‖.
Cuanto más se identifica uno con el cuerpo físico y la vida terrestre, más se
sentirá empujado o atraído hacia otra vida terrestre. Es obvio que la atracción hacia
la reencarnación quedaría anulada o vendría propiciada por los errores espirituales
del pasado. Al parecer, muchas almas deciden que la única forma de reconciliarse
es sufrir la misma suerte que ellas les han hecho sufrir a otras. Ciertamente, vemos
que millones de almas eligen vidas que terminan desastrosamente. Incluso, la forma
de morir elegida es con frecuencia tan singular y específica que uno intuye que debe
haber habido fuertes factores kármicos determinantes en la especificidad de la
elección hecha. También los suicidios toman con frecuencia formas y estilos muy
específicos, con significados muy concretos.
Podemos afirmar que, si las vidas del alma se pueden vivir dentro o fuera de
los dominios físicos, en planos físicos o energéticos, será bastante posible una casi
infinita secuencia de vidas. Esta formulación está en consonancia con las
enseñanzas de los sabios de la antigüedad, los Vedas, y las enseñanzas de Krishna,
Buda y el Hinduismo, así como con otras antiguas religiones.
En niveles muy avanzados de conciencia, los sabios iluminados son capaces
de recordar vidas anteriores, de las que suelen decir que han sido muy numerosas.
En las experiencias extracorpóreas, la gente también recuerda que su cuerpo
energético ha habitado anteriormente otros cuerpos físicos. Los niños pequeños
suelen recordar también vidas previas, y las investigaciones demuestran que esto es
algo frecuente. A un sabio se le pregunto cuan reales eran las encarnaciones
previas, a lo que respondió que eran tan reales como esta, ni más ni menos.
El interés en si uno ha tenido vidas anteriores no es más que un reflejo de la
vanidad del ego o el interés por si mismo. Es más importante comprender como
trabaja la justicia divina, pues esto aclara los malentendidos acerca de la naturaleza
del ego. También aclara las enseñanzas Cristianas de ―lo que siembres,
cosecharás‖, ―Las personas que viven en casas de cristal no deberían arrojar
piedras‖, ―Aquellos que viven por la espada morirán por la espada, ―Ni un solo
cabello de vuestras cabezas pasa desapercibido‖, y ―No cae ni un solo gorrión sin
que se tenga en cuenta‖.
Los comentarios de Jesús acerca de la reencarnación son breves, y aparecen
en Mateo 11:7-14 y 17:10-13, donde afirma que ―Elías (Elijah) ha vuelto como Juan
el Bautista‖.
El cristianismo se centra en elegir la virtud sobre el pecado, o del bien sobre
el mal, dado que la importancia del destino del alma tiene prioridad sobre el sujeto
de la reencarnación.
P: Entonces, ¿el destino espiritual, o karma, se establece por la elección y la
responsabilidad personal?
R: El factor determinante más poderoso es la intención y la decisión de la voluntad
espiritual. La idea de que la contextualización y el pensamiento o la acción
establecen un patrón de energía de un nivel calibrado de poder frente a la fuerza es
la base del sendero espiritual denominado Karma Yoga, que significa que todas las
acciones se pueden santificar si se consagran a Dios.
Hasta las acciones más sencillas, como pelar una patata, pueden ir
acompañadas por el resentimiento o por la devoción a la vida que surge de la
alegría, sabiendo que uno esta sustentando la vida a través de la vida. En
agradecimiento por el don de la vida, uno dedica esa vida como un don de Dios a
través del servicio desinteresado a Su creación, a toda forma de vida.
Consagrándose así, uno valida lo sagrado de toda vida y la trata con respeto. Si no
le prestamos ayuda a un escarabajo desvalido en apuros dándole la vuelta con una
ramita para que pueda proseguir su existencia, el universo entero lo sabe y
responde.
Reconociendo y sustentando el valor de toda vida se sustenta la propia
existencia, la cual es parte de esa vida. Lo que normalmente se da a entender con el
término ―alma‖ es la capacidad para experimentar la vida. El Ser brilla como
consciencia de la existencia en todo cuanto vive. El ciervo y todos los demás
animales disfrutan sus vidas en la misma medida en que las personas lo hacen.
Ellos derivan su alegría de la existencia y de la experiencia de vivir.
Hay una película documental sobre la vida de las nutrias gigantes de Perú.
Las nutrias son territoriales. En el documental, se había filmado a un macho solitario,
que tenía todo un lago para él solo. Estuvo solo durante meses, hasta que, un día, la
paciencia del realizador del documental tuvo su recompensa cuando otra nutria
apareció por el lago. El documental mostraba el encuentro de estas dos nutrias
solitarias, y la alegría que sentían al haberse encontrado una a la otra que era
arrolladora. Hacían multitud de saltos mortales y bailaban juntas de placer y
felicidad. Su alegría era sorprendentemente obvia, incluso para la más ignorante de
las personas. Que los animales sean capaces o no de tener una lógica lineal, y de
disponer o no del consiguiente lenguaje, es realmente irrelevante. Lo importante es
que, en el nivel en el cual la vida se vive realmente (el subjetivo), la experiencia de
los animales y su alegría de vivir es igual a las de los seres humanos.
P: ¿Es cierto que, a través del método de la investigación de la conciencia está
disponible para todos cualquier información?
R: Eso es cierto. La vida interior de uno es en realidad un documento público al que
cualquiera puede tener acceso, en cualquier lugar, en cualquier momento. No hay
secreto posible; todo queda revelado. Esto no parece sorprendente en una época en
la que la tecnología moderna ha elaborado programas de software que permiten al
usuario de Internet acceder y descargar cualquier archivo de cualquier ordenador del
mundo. Toda información que haya en Internet es de dominio público; y del mismo
modo, muchos lugares públicos, así como privados, se hallan bajo constante
vigilancia por video, incluyendo las calles públicas. La vigilancia y el registro de toda
actividad humana se llevan a cabo constantemente vía satélite. Cada huella dactilar
no solo deja un patrón identificativo único, sino que también lo hace el patrón
trazable del ADN. Los ordenadores rastrean y analizan cualquier compra y cualquier
transacción. Las oficinas de crédito registran con detalle todos los movimientos
financieros. Da la impresión de que la privacidad es una fantasía de épocas
pasadas. A una persona honrada, todo esto le puede resultar tranquilizador, puesto
que la honradez y la inocencia quedan así documentadas. Sin embargo, una
persona deshonesta o culpable de algo reaccionara probablemente con miedo ante
esto. Es absolutamente cierto que, tanto en este mundo como en el siguiente, todo
queda revelado y contabilizado. Pues, si fuera de otro modo, el universo habría de
haber sido creado injusto, lo que no es posible dado que es una expresión de la
naturaleza Divina.
P: ¿Es necesario tener un gurú? Algunas tradiciones espirituales dicen que si
lo es.
R: Todo el mundo tiene ya un gurú: el Ser. La Presencia de Dios está siempre
presente. Por la Gracia, el Espíritu Santo es ese aspecto de la conciencia divina que
está disponible para todos. Pero, debido a los bloqueos que pone el propio ego a la
consciencia del Ser, que es interior, se reconecta con la Verdad a través del contacto
con un maestro espiritual, un avatar o unas enseñanzas espirituales.
El sabio espiritual dispone, gracias a una evolución espiritual mayor, de un
contacto más estrecho y una identificación con el Ser que le permite hablar, enseñar
y ser de ayuda y guía. Oír hablar de la experiencia espiritual resulta inspirador para
los demás. Todo crecimiento espiritual se realiza mediante el consentimiento del
propio libre albedrío. Un verdadero maestro no impone su voluntad a los demás, sino
que pone su sabiduría a disposición de todos. El maestro iluminado no cobra por la
información, porque aquello que recibió como un don se ofrece como un don. La
enseñanza que se comparte es de un nivel calibrado elevado, y puede catalizar el
desarrollo espiritual. El mero hecho de escuchar una gran enseñanza es, en si
mismo, una consecuencia del merito espiritual. Y actuar según ella es incluso de
mayor beneficio.
Se dice que Buda dijo: ―Raro es en este universo nacer en una vida humana;
más raro es oír hablar del dharma; más raro aun es aceptar las enseñanzas; y
todavía más raro es obrar según ellas; pero lo más raro de todo es realizar la verdad
de las enseñanzas‖. Incluso oír hablar de la iluminación es ya el más raro de los
dones. Cualquiera que haya oído hablar de la iluminación nunca estará satisfecho
con ninguna otra cosa.
Así, la misma información se convierte en el maestro, pero, para que se
active, precisa del asentimiento de la voluntad espiritual individual. El maestro
espiritual que ha alcanzado la madurez espiritual recuerda que el devoto suele ser
entusiasta, pero ingenuo. El devoto ingenuo se puede dejar engañar fácilmente por
falsos maestros y falsas enseñanzas con atractivos envoltorios. La guía es, por
tanto, otro de los valores de un gurú, que aleja al estudiante de los tentadores
peligros de la seducción espiritual y el glamour. La función del maestro consiste en
inspirar, instruir y confirmar la verdad de las enseñanzas mediante el testimonio
personal, y estimular a los discípulos que se esfuerzan en el camino.
Otro de los grandes servicios que el maestro proporciona al buscador es el de
explicar y aclarar. Muchas enseñanzas de la antigüedad son correctas y validas,
pero no son más que ―huesos descarnados‖ e insuficientes, que llevan a
malentendidos. El maestro no solo es necesario para que hable de la verdad e
ilumine el camino del estudiante, sino también para que dé explicaciones. El
verdadero maestro, a través de la iluminación, es ya un ser total y completo, y no
tiene necesidad de reunirse con los estudiantes, ni obtiene nada de tener
seguidores. El verdadero maestro no desea control alguno sobre los demás ni
ningún tipo de poder o símbolo. Todas las pompas, riquezas y adornos son
insignificantes, y el sabio no se siente atraído por las baratijas del mundo ni por nada
que sea ilusorio o pasajero.
Para el maestro, el cuerpo solo es relevante en la medida en que es un medio
de comunicación con los demás en el mundo ordinario. Es por tanto un médium de
comunicación. El maestro es en todo momento, el invisible Ser. No hay ninguna
―persona‖ presente y, por tanto, el Ser esta vacio de rasgos antropomórficos. En
torno al maestro quedan los vestiglos de una persona, que es esa colección de
aprendizajes sociales que facilita la interacción y la verbalización con el mundo
ordinario. No hay ni atracción ni aversión por el mundo y sus contenidos o valores.
El maestro maduro ha ido más allá de la incapacitante fase de la dicha inicial,
y existe en un dominio de paz infinita. Es este un estado de alegría no emocional
que consiste en una omnisciencia y una certeza de la plenitud de lo absoluto. Es
trabajo del maestro traducir lo inefable en comprensible, lo sin forma a la forma, e
intentar anticiparse a los malentendidos que puedan aparecer. Aunque el maestro ya
no ―piensa‖ en términos mundanos, el conocimiento de como traducir lo infinitamente
subjetivo en terminología significativa es su don, y es en realidad una función del
Espíritu Santo.
El sabio sirve a sus seguidores de otra forma, una forma no verbal en la que
la conciencia iluminada transmite esa frecuencia vibratoria al campo del
pensamiento humano de la conciencia y la consciencia. Esto es efecto y
consecuencia de esa consciencia. Enseñar es una elección y el resultado de un
acuerdo.
P: Usted insiste en calibrar siempre el nivel de verdad de un maestro o una
enseñanza. ¿No se puede aceptar a un maestro por fe o por reputación?
R: No, en absoluto. La mente es muy ingenua y extremadamente crédula. Se deja
impresionar con facilidad y es vulnerable a la persuasión y a la manipulación.
Recuerde que la mayoría de las personas en nuestro planeta se calibran por debajo
de 400, el nivel de la Razón y el Intelecto, y se dejan convencer fácilmente con
sentimentalismos lógicos, emotividades absurdas y slogans. Hay jurados que
condenan a inocentes y votantes que aprueban leyes absurdas que son
descaradamente anticonstitucionales. Y estos errores tan graves tienen lugar en el
campo de asuntos del todo ordinarios. En lo relacionado con lo espiritual, la mente
es aún menos fiable. No dispone en absoluto de la evidencia de la experiencia a
seguir y, por tanto, sigue ciegamente precedentes sociales, étnicos o familiares. La
mayoría de las creencias espirituales y religiosas de las personas vienen
determinadas, así pues, por ―accidente‖ de nacimiento o identificación cultural. El
ego adopta el sistema de creencias como ―mío‖ y, luego, pasa a defenderlo. La
mente no puede determinar si sus creencias tienen validez alguna y, por tanto, tiene
que defenderlas por encima de todo, a menudo de forma fanática, principalmente
porque son vulnerables al ataque.
La verdad que se basa en la experiencia no necesita ser defendida. Es,
simplemente, una cuestión de hecho. De ahí que los ―creyentes‖ sean los que más
vociferan y militan a la hora de expresar sus puntos de vista. Por tanto, el verdadero
buscador de la verdad esta advertido para que evite la influencia de todas las
persuasiones de los creyentes, los proselitistas agresivos, y los fanáticos religiosos.
El conocimiento que se basa en la fe y en la experiencia verdadera es sereno.
Invita, en lugar de intentar convencer. Atrae mediante la virtud de su merito
intrínseco y del poder innato de la verdad en si. La verdad no confía en la fuerza de
la persuasión o del argumento; explica, pero no intenta convencer.
Debido a la ingenuidad y a la vulnerabilidad de la mente ante el error, unido a
una sociedad dominada por la ―no verdad‖, el descubrimiento de un método
verificable que permita diferenciar no solo la verdad de la falsedad, sino también el
grado real de verdad, es un avance sorprendente y una gran ayuda para el buscador
espiritual. Nos encontramos ahora en un periodo de la historia comparable al del
descubrimiento de la brújula o el telescopio.
La evaluación de las enseñanzas espirituales básicamente requiere solo dos
calibraciones; una la del maestro, y otra la de las propias enseñanzas. Estos dos
datos ofrecen una orientación sumamente valiosa para comprender lo que, con
anterioridad, no estaba a disposición ni de los maestros ni de los estudiantes.
En el pasado, incluso los más sabios eran inconscientes del nivel de verdad
que estaban experimentando o enseñando. Cada uno de ellos era, ciertamente, un
explorador y un descubridor de esos reinos superiores de la consciencia. Sus
memorias y enseñanzas eran informes de los reinos raramente experimentados y
poco familiares de la posible consciencia de la Realidad. Para alcanzar estos niveles
hacía falta también un coraje y una convicción superiores a la media para explorar
las estratosferas de la conciencia sin un altímetro ni un mapa. Cada explorador
dispuso tanto de un sabio interior como de un sabio exterior, pero no de un
―buscador de dirección global‖, como el mapa de la conciencia o la prueba muscular,
a los cuales remitirse en busca de certezas.
En el mundo, hay maestros espirituales cuyo conocimiento proviene de
verdaderas ―experiencias espirituales‖ personales, y los hay también que son
―maestros acerca de‖, cuya información les ha llegado a través de medios
académicos o intelectuales. Un pastor religioso no necesita estar iluminado
personalmente en modo alguno, pero está formado en la verdad espiritual en un
seminario teológico. Luego están los ―realizados‖ espiritualmente, que no están
educados formalmente en teología o en religiones comparadas, y que solo hacen
referencia a las enseñanzas establecidas como punto de información, orientación o
referencia para los estudiantes interesados.
De todos los maestros espirituales del mundo que son considerados como
―gurús‖, aproximadamente el cincuenta y cinco por ciento son legítimos. De modo
que, en la práctica real, las posibilidades de encontrar un verdadero maestro entre
los muchos que hay son de un cincuenta por ciento.


Francisco Martinez

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Comentarios
Teodoro Rojas 2 día/s

'Vamos por partes' - como diria 'Jack el Destripador'... La Verdad es CARDINAL... la Armonia es FIJA y el Bien es MUTABLE.... Desde es tu punto de vista ¿que significa esto respecto de esa Verdad que describes...?