"El ego es una identidad de nuestra propia construcción, una identidad que es falsa..."

Identificar y transcender el ego.

La educación, formación y valores que nos dan nuestros padres en casa, y la adquirida en los colegios, grupo de amistades, televisión, internet, libros, así como el entorno donde nos relacionamos y las experiencias vividas van construyendo nuestro mundo, nuestra realidad, la cual percibimos de forma personal, subjetiva y diferente a la de cualquier otra persona.

Esta amalgama de experiencias día tras día va formando nuestra personalidad y carácter.

¿Qué somos, a que hemos venido y a dónde vamos?

Son las preguntas que un día u otro nos hacemos y llegan después de que nuestras necesidades estén cubiertas. Supongamos que nuestras expectativas se han ido cumpliendo y gozamos de cierta seguridad, tenemos un trabajo, un hogar, una familia, podemos decir que hemos logrado una estabilidad económica y un posicionamiento social

¿Y ahora qué? Quizás sienta que deba haber “algo más”. Ha estado muy ocupado ganándose un lugar en este mundo como para hacerse ese tipo de preguntas

Puede que siga cosechando éxitos y ampliando su horizonte profesional, ganando influencia, acumulando objetos y dinero, pero nada de eso le satisfará ni podrá darle la respuesta y llenar ese vacío. Sera imposible hacerlo sin antes comprender que lo material no puede satisfacer lo espiritual.

Si usted encuentra la respuesta a la pregunta “que soy” abrirá una puerta que le dará acceso a un conocimiento superior donde podrá ver con absoluta claridad la Realidad.

El despertar. Un término que venimos escuchando y utilizando para describir el nivel de conciencia de un semejante, entendiendo por conciencia y simplificando el concepto, la capacidad de discernir entre lo que está bien y lo que está mal, entre la Verdad y la falsedad, entre lo que creo que soy y lo que realmente Soy.

 

El Buda ponía a meditar a sus estudiantes durante meses sobre esta cuestión, era la iniciación, el primer paso a la iluminación, los cimientos donde se sustentarían todas sus enseñanzas.

Así pues, ¿que soy?

 

 

LA RESOLUCION DEL EGO

 

La revelación de lo que realmente somos viene cuando nos damos cuenta de que el yo o ego son la misma cosa, es una ilusión pensar que son cosas diferentes, separadas e independientes el uno del otro.

Nos confundimos al identificarnos con acciones, conductas, papeles y títulos, nos creemos que somos eso que hacemos, sentimos o pensamos, así el “yo” se sumerge en un cenagal interminable de autodefiniciones. Nos enamoramos de ese “yo” revistiéndolo de cierto glamour como un héroe o protagonista en el drama de la vida e incluimos la necesidad de tener razón a toda costa, al fin y al cabo, hemos invertido mucha energía en la creación del “yo” ósea de nuestro personaje.

Transcender esa identificación con el yo requiere de mucha humildad para desprenderse de todas las propensiones mentales con lo que lo hemos ido alimentando. Soltar todo lo que creíamos saber para darse cuenta de que sabemos muy poco es un negocio poco rentable para el ego el cual se resistirá a perder autoridad utilizando cualquier recurso y artimañas del que disponga, algunas veces usted será consciente de ello, pero otras no.

Si su ego se da cuenta de que usted por ejemplo se ha apuntado a algún taller de crecimiento espiritual puede que le vaya saboteando de forma sutil para que lo abandone ya que sabe que eso le restara poder y sentirá amenazado el control que mantiene sobre usted.

El ego es un filtro que hay entre la Realidad y nuestra mente analítica, transforma la Realidad de manera que esta sea beneficiosa, comprensible y aceptable para el yo-ego y después la instala en la mente, todo esto en tiempo real, en menos de una fracción de segundo fabricando así su propia versión de realidad.

Su mente esta llena de opiniones nos encanta dar opiniones que no son más que actividades mentales y no nos damos cuenta de que detrás de cada opinión hay un juicio cuya raíz es el posicionamiento que tenemos sobre lo que hablamos, ese posicionamiento es fuente de sufrimiento. Para desprenderse de esas posiciones hay que silenciar las opiniones o juicios y para desprenderse de las opiniones hay que deshacerse de los posicionamientos.

En resumen, podemos decir que el ego es una compilación de posicionamientos basados en la vanidad y el miedo que se desmontan en virtud de una humildad radical socavando su propagación.

Puede que todo esto le resulte abrumador, pero para alguien que se encuentra en un avanzado trabajo espiritual es una buena noticia. El yo-ego no tiene por qué morir, ni tampoco hemos de trabajar sobre él, al fin y al cabo, el ego en sí, igual que toda esta historia es imaginaria. Lo único que hemos de conseguir es:

¡DEJAR DE IDENTIFICARSE CON EL EGO COMO VERDADERO YO DE UNO!

Renunciando a esa identificación uno sigue caminando, riendo, comiendo y hablando la única diferencia es que al igual que el cuerpo, el yo se convierte en “eso” en vez de “yo” o “esto”. Solo tenemos que abandonar la propiedad de este yo inventado o creado y darse cuenta de que solo fue un error, un error natural e inevitable ya que todos lo cometemos pero que solo unos pocos se dan cuenta de ello y están dispuestos a corregirlo.

Usted es una partícula de luz divina, energía en estado puro con conciencia individual capaz de influir en una colectiva y que se expresa en el plano material tridimensional a través de un cuerpo de carne y hueso, aunque usted no tenga conocimiento de ello.

Puede sentir miedo a la perdida del yo, a todo lo que ha edificado creyendo que era “eso”. Miedo a la perdida de lo que nos resulta familiar, miedo a “no ser yo”, al vacío, a la inexistencia, a la terrible “nada”.

Para facilitar la transición del yo al YO (con mayúsculas) le conviene saber que todo lo mayor abarca todo lo menor, de esta manera usted no tiene que perder nada.

El pequeño yo tenia todo tipo de defectos, miedos y sufrimientos y el “YO” real esta mas allá de todo eso. El pequeño yo tenia que cargar con el miedo a la muerte mientras que el “YO” real es inmortal y esta mas allá del tiempo y el espacio.

El núcleo del ego es el orgullo más que cualquier otra cosa. El orgullo en forma de vanidad de pensamiento, mentalidad, conceptos y opiniones que son los fundamentos de la ignorancia. El antídoto es una humildad radical la cual desmorona el dominio de la percepción.


Francisco Martinez

62 Blog Publicaciones

Comentarios