El perrillo faldero de Pedro Sanchez

Nuestro gobierno y el nivel de sus ministros...

Uno de los personajes que me resultan más repulsivos de la política española es el perrillo faldero de Sánchez, quien quiso recompensar su fidelidad durante la travesía por el desierto, no con una cena en un restaurante caro o un obsequio gracioso. No, Sánchez agradeció favores personales otorgándole un cargo y un sueldo pagado con el dinero de todos. Así yo también soy generoso.

Pero realmente, el menoscabo en las cuentas públicas que supone pagar un sueldo de ministro a quien de otra manera, por sus méritos, tendría difícil superar los mil euros, es lo de menos. Es mucho peor el daño que supone poner a un botarate, al cual el apelativo mediocre le queda grande, al frente de un ministerio como el de Fomento (ahora renombrado con el circunloquio rimbombante de Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, en el mundo postmoderno la batalla está en el lenguaje, en el envoltorio).

Y, de esta forma, como pago con dinero y cargo público, es como un berzotas que a lo más que llegó es a sacarse la diplomatura de Magisterio, cuya única experiencia laboral es haber ejercido de maestro de educación física durante tres meses como interino antes de pasar a mejor vida (liberado sindical), gestiona un presupuesto superior a los 16.000 millones de euros. Sólo de pensarlo me entra congoja.

Lo de poner a una enfermera al frente de una empresa de tecnología militar (entre otros nombramientos chuscos) ofende a la inteligencia, que un licenciado en Filosofía fuera titular de la cartera de Sanidad nos ha salido muy caro, y por supuesto poner al profe de Educación Física en Fomento no nos saldrá gratis. La incompetencia, la falta de preparación palmaria para el ejercicio del cargo, provoca errores en la asignación de recursos y diseño de políticas públicas. La mala gobernanza, la ineptitud del almirantazgo, al cual se ingresa por otras razones distintas a la capacidad, es el mal que lleva condenando desde hace siglos a España a una posición subalterna entre las naciones.

Un ejemplo de la ocurrencia del maestro de educación física es la pretensión de añadir peajes a las autovías, con un modelo que se ha demostrado que sólo beneficia a las empresas concesionarias de los tramos: buena parte del dinero recaudado en las autovías portuguesas se fue en instalar los pórticos e infraestructuras que hacen posible ese pago, los intercambios interregionales se resintieron (muy en concreto las visitas de españoles, y sé muy bien de lo que hablo que vivo a un paso de la raia) y aumentó la accidentalidad al derivar a las nacionales parte del tráfico.

El P$O€, como el PP (partido que habría sido ilegalizado como organización criminal de no contar con el control del aparato judicial) y, en general, la política de partidos, es un sistema caciquil-mafioso que usa las instituciones públicas para colocar a afines, pagar deudas políticas (la ministra de Hacienda es la cuota a pagar al P$O€ de la Gusanita Díaz para lograr la paz) y recompensar favores, con desprecio indisimulado por la buena gestión del patrimonio común.

Ábalos es el perfecto ejemplo de lo que tantas veces he lamentado en estas páginas: el sistema partitocrático es un filtro para expulsar a la excelencia académica, la competencia profesional y la rectitud ética; y promocionando a trepas, aduladores e ineptos de toda calaña, hábiles en tejer una densa red de relaciones cruzadas entre indignos que comparten un mismo fin: vivir del dinero público de una forma que sería les inconcebible en otro ámbito de la economía, en completa disconformidad con sus méritos y formación.

Si obligásemos a pasar por un test de inteligencia y un examen de cultura general a todos los altos cargos del Estado (y luego, de las CCAA, diputaciones y acabamos con los ayuntamientos) ¿qué nota creéis que obtendría el Ministro de Fomento? Yo apuesto a que sería el más burro del gobierno, y estaría en el top ten si en la prueba incluyésemos a los miembros del legislativo. Podríamos examinar, como grupo de control, a un grupo de ciudadanos escogidos aleatoriamente. A ver en qué lugar quedaba la premisa por la cual la soberanía debe ser delegada en un grupo de escogidos (ὀλίγος) y no ejercida directamente por el conjunto de la ciudadanía.

Pero esta entrada ni siquiera era para hablar del palafrenero de Pedro Sánchez, sino de cómo Ábalos reprodujo la misma mecánica corrupta que le colocó al frente de un ministerio, aupando a su vez al cargo de Asesor del Ministro de Fomento a… esperad que os explique de dónde viene mi interés.

Leía en Menéame la noticia de que el alcalde de León (también del P$O€), con motivo de la visita del profesor de educación física a la ciudad (¡qué honor!), había enumerado las carencias en infraestructuras de transporte en una alocución pública que (a pesar de su tono más que correcto y considerado, podéis ver el vídeo en el enlace) desagradó al botarate; debía esperar el consabido discurso de adulación al uso y no un alcalde defendiendo los intereses de los vecinos.

En un episodio que bien podría haberse desarrollado en la España franquista, fue el número dos del Ministerio a reconvenir al alcalde inoportunamente honesto y a exigirle sumisión a la jerarquía. Se trata del lugarteniente de Ábalos, investido formalmente con el cargo de Asesor del Ministerio (sueldo base de 60.000€ más complementos y mamandurrias). Y lo hizo haciendo no sólo exhibición de su cortesía y verbo florido, sino también de su concepción del ejercicio de la responsabilidad pública: “Todavía me quedan tres años para joderte“.

Entonces, me puse a “investigar” (teclear su nombre en el cajetín del buscador y echar un ojo a los primeros resultados) quién era ese Asesor del Ministerio que amenazaba como un energúmeno al alcalde de una capital de provincia y antiguo Reyno. Podéis hacer vosotros lo propio: Koldo García Izaguirre.

 

Si es una ignominia, un insulto a la ciudadanía que un garrulo como Ábalos ocupe una cartera ministerial, y una de las de mayor dotación presupuestaria, esperad a saber quién es su asesor. Y es que normalmente el cargo de asesor, especialmente en aquellas carteras ocupadas por alguien que es completamente ajeno al sector (poder pedirle al maestrillo que nos cuente lo que sabe de puentes atirantados o locomotoras de carga), es que sean expertos en su ámbito que suplan la ignorancia del capitán para que el barco no naufrague.

Me temo que no es el caso.

No.

Si Ábalos es un analfabeto funcional, su corpulento Asesor es prácticamente un analfabeto integral. Es un matón sin escrúpulos, que ejercía de portero en un prostíbulo (el Rosalex de Pamplona) hasta que subió de categoría al ser escolta de Nicolás Redondo. A partir de ahí le llevó a tener relación con el PSN e incluso llegó a ser concejal en Huarte (por eso digo que es analfabeto integral, pues lee a trompicones, como un niño de primaria, la frase con la que jura el cargo). Todo ello a pesar de contar con un historial delictivo propio del energúmeno irascible y violento que demostró en León: fue condenado a dos años y cuatro meses de cárcel por fracturar el cráneo a una persona y abandonarlo inconsciente tras la paliza que le propinó junto con otros tres seguratas (Koldo es el que más pegaba), y posteriormente indultado por el gobierno Aznar a instancias del P$O€ (con el más que probable argumento de ser un Sansón que detestaba el independentismo).

El PSN recompensó sus servicios como gorila del P$O€ contra el entorno abertzale incluyéndolo en la lista de las europeas del 2015. No salió elegido, pero sería interesante preguntarle a quien confeccionó la lista qué podría aportar este mostrenco en el Europarlamento allá en Bruxelles.

Y, para más befa al interés general, Ábalos nombró a este personaje Consejero en RENFE de la misma forma que Calígula nombró cónsul a su caballo. Hay que tener muy poco tacto y menos sesera para hacer este enchufe cuando está llegando a su final el juicio por el accidente de Angrois, en el que las familias de las víctimas culpan a la mala gestión de las empresas públicas RENFE y ADIF. Y, para mejorarla, nombras a… eso, de Consejero. Inconcebible qué es lo que puede pasar por la cabeza del maestro de educación física.

Por supuesto, si empiezas a tirar del hilo, salen más enchufes. Ábalos también metió en el Ministerio de Fomento a la mujer de Koldo, con su misma nula formación y experiencia en el “sector de las grandes superficies”. El poder político como varita mágica que transforma la vida de aquellos a los que beneficia en su arbitrariedad.

Pero es que la misma mujer de Ábalos dejó su puesto (en excedencia, eso no se le escapa) como policía municipal (el ministro buscó como compañera a alguien compatible con su talla intelectual) para ser tesorera (con la misma formación para ello que todos los demás aquí relacionados, el triunfo de los burros de la clase) de una fundación que recibió 5 millones de € de subvenciones públicas, creada por Ábalos y al frente de la cual está su suegro (también policía local). Al mismo tiempo, desempeñaba también el cargo de Asesora (otra más) en la Delegación del Gobierno en Madrid, dirigida por el hoy ministro de Cultura y muy afín a Ábalos (a quien debe el puesto; tú me ayudas y yo te ayudo, mercadeando con los puestos en la administración en una forma perfectamente reconocible para un ciudadano de la España decimonónica).

Cabe destacar que Carolina, su mujer, aprobó las oposiciones por el ayuntamiento de Valencia (tras suspender las de Denia, Xirivella, Manises y Riba-Roja) cuando Ábalos era concejal de ese ayuntamiento y Carolina su joven prometida (es 16 años más joven). Se casaron dos meses después.

No es sólo que Ábalos sea intelectualmente ramplón. Es que es un indecente. Ambos rasgos suelen ir asociados, propios de individuos de baja condición.

La corrupción del P$O€ en todo su esplendor, como en los mejores tiempos de Roldán y Juan Guerra.


Francisco Martinez

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